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Manifestación extrema de abandono y desamparo: Discriminación que tiene rostro de mujer indígena

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María Soledad, una joven de 22 años de edad perdió a su bebé a los cuatro o cinco meses de gestación, ocurrió el jueves 18 de enero. No aguantaba más el dolor en su vientre, entonces habló con Doña Venicia para que ésta con sus métodos medicinales, ancestrales, pudiera aliviarle el dolor. Doña Venicia, partera empírica, quien palpó a María Soledad, se percató de que él bebé ya estaba sin vida. Aconsejó a la joven madre que buscara la forma de ir hasta un centro hospitalario con urgencia, porque su situación era grave. Con ayuda de algunos parientes y vecinos, Soledad llegó hasta el Hospital del Barrio Obrero, donde los médicos tras revisarla, constataron que el bebé ya no tenía signos de vida, entonces realizaron el procedimiento pertinente para extraer los restos del vientre de la madre, Soledad sigue hospitalizada pero en buen estado.

Aparentemente es una historia común, porque muchas mujeres han pasado por una situación similar. Sin embargo, el caso de Soledad es mucho más complejo de lo que parece. Soledad no solo pasó por la dolorosa situación de perder a su bebé y sufrir todos los dolores físicos que esto puede provocar, ella, fue agredida físicamente por su pareja, por motivos desconocidos, esto habría ocasionado la pérdida de su bebé en sus cuatro o cinco meses de gestación, tras no tener dinero, no tener un lugar propio donde vivir y tras no recibir ayuda económica, parientes de Soledad tuvieron que enterrar los restos, en el predio de una plaza pública en pleno centro capitalino. El paradero de su pareja, se desconoce.

Soledad, es una joven indígena que forma parte de las familias que están ubicadas en la Plaza de Armas en la ciudad de Asunción, desde hace dos meses se encuentran reclamando un pedazo de tierra donde poder vivir. La Comunidad Jetyty Mirĩ del departamento de Canindeyú fue desalojada de sus tierras ancestrales, y esperan que las instituciones correspondientes hagan algo para subsanar esta realidad.

“Es la manifestación más extrema del abandono y el desamparo, de la discriminación estructural que se expresa cada vez con mayor intensidad en las plazas y calles de Asunción, que tiene rostro de mujer, de mujer indígena” comentó Oscar Ayala Amarilla, secretario ejecutivo de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) Quien al medio día se constituyó hasta la Plaza de Armas para conocer sobre ésta situación.

Comentó además que estuvo en comunicación con autoridades del Ministerio de Salud, quienes prometieron investigar sobre el tratamiento que recibió la joven madre en el Hospital del Barrio Obrero y así tener un diagnóstico oficial sobre la actuación que se realizó sobre ésta situación.

Sobre éste caso, el Instituto Nacional del Indígena (INDI) emitió un comunicado, aclarando:

“Se entregó una ayuda económica para los gastos que pudiera darse luego de la intervención a los encargados del grupo indígena que integra Ma. Soledad y quienes la acercaron hasta Barrio Obrero, los comprobantes de esta acción obran en las oficinas administrativas del INDI para lo que hubiera lugar. Así también la institución comunica que el Centro de Atención del Indígena (Cenadi) al enterarse por las redes sociales de este hecho, se presentó a la Plaza para interiorizarse de los últimos hechos, seguir con la atención de la madre y asistir a los líderes para dar la denuncia del maltrato que sufriera la mujer, debido a que hasta el momento no lo habían realizado” reza parte del comunicado.

Sin embargo, conversando con Ramón Benítez, líder de la comunidad, comentó que recibieron cincuenta mil guaraníes “para los gastos” por parte del INDI, y tres kits de víveres mínimos para todas las familias indígenas que se encuentran en la Plaza.

“Toda la tarde traté de comunicarme con los encargados del INDI, llamé muchísimo al celular que me dieron, porque no sabía qué hacer con el cuerpo del bebé, tras no recibir respuesta, y sin saber qué hacer, decidimos enterrarlo aquí en la Plaza” Comentó Benítez.

“Nosotros solo queremos un lugar donde poder trabajar la tierra y hacer que nuestros hijos estudien, sabemos que sin nuestra tierra, vamos a perder nuestra cultura, por eso, por lo menos queremos que ellos puedan estudiar”. Fueron las palabras de Ramón, tras una entrevista.

Hasta el momento, los restos sin vida del bebé de María Soledad, de apenas cuatro o cinco meses de gestación yacen en el predio de la Plaza de Armas, frente mismo al Congreso Nacional.

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